Hay conversaciones que se posponen durante semanas porque nadie quiere empezar con el pie izquierdo. En muchas casas, hablar de dinero entra en esa categoría. No porque sea un tema raro, sino porque suele aparecer cuando ya hubo un atraso, un gasto inesperado o una sensación de injusticia que se fue acumulando poco a poco.
Compartir